La biblioteca es ilimitada y periódica. Si un eterno viajero la atravesara en cualquier dirección, comprobaría al cabo de los siglos que los mismos volúmenes se repiten en el mismo desorden (que, repetido, sería un orden: el Orden).
Mi soledad se alegra con esa elegante esperanza.
Jorge Luis Borges. La Biblioteca de Babel.

30/03/2012

Confesionario y Misa Revolucionarias

Confesionario y Misa Revolucionaria 
(teatro bufo en un acto, de 30 minutos) 

para Virgilio Piñera: ángel y demonio, en sus 100.


Escenario: Isla del Caribe, primavera y calor, habitación climatizada y pulcra) 
Personajes: dos ancianos de más de 80 años, uno vestido de negro y otro de blanco. 

. Personaje de Negro: Padre, bienvenido a Nuestra Isla, todos los cubanos agradecen su Santa Visita.  

. Personaje de Blanco: Muchas gracias Hijo, hacia tiempo quería visitarte...Y cómo has estado Hijo, luego de estos 6 últimos años de "retiro espíritual"? 

. Personaje de Negro: Padre, meditando sobre el Fin, sobre el Apocalípsis que viene...

. Personaje de Blanco:  Muy bien Hijo, haces bien, llegará, llegará...no lo dudes...

. Personaje de Blanco: Hijo, pero por qué vistes de Negro? 

. Personaje de Negro: Padre, por respeto a Usted! Y su Santidad, por qué viste de Blanco...? 

. Personaje de Blanco: Hijo, por qué soy Puro, y transmito esa Pureza.

. Personaje de Negro:  Padre, cree que pueda ir al Cielo, cuando ocurra ese Fin? 

. Personaje de Blanco: De seguro Hijo, irás, no te preocupes! 

. Personaje de Negro: Pero Padre, su iglesia me excomulgó hace más de 50 años, cuando creía que era un Cristo  irredento y subversivo en la Tierra. 

. Personaje de Blanco: Pero estos son Nuevos Tiempos Hijo! ambos estaremos en el Cielo, puedes estar seguro, te lo garantizo. Amen!  

. Personaje de Negro: Gracias, Padre, Dios lo quiera así. 

Ültima escena (no hay fotos): 
Se acercan aún más, y se despiden con un tierno y prolongado beso en las mejillas. 

FIN.

Escenas Exteriores de la obra (sin diálogos) 

con la Virgen de la Caridad del Cobre
la Cruz, el Che y la Plaza


06/03/2012

RETRATOS DIFUSOS: documentales, falsos documentales y cine-ensayo como pervertidas biografías audiovisuales


RETRATOS DIFUSOS
 documentales, falsos documentales y cine-ensayo 
como pervertidas biografías audiovisuales   


  
7 de marzo: F for Fake (Orson Welles, 1973)
. 14 de marzo: Exit trougth the gift shop (Banksy, 2009)
. 21 de marzo: Zelig (Woody Allen, 1983)
. 28 de marzo: Grizzly Man (Werner Herzog, 2005)    

 Teatro Urbano 
(costado sur de la Plaza de la Democracia) 
7pm, Entrada Gratuita 

Este mes de marzo continúan los ciclos del Club de Cine Alternativo de Dele Foco, con la realización del ciclo Retratos Difusos: documentales, falsos documentales y cine-ensayo como pervertidas formas biográficas. Este ciclo presentará un conjunto de filmes y realizadores, clásicos o contemporáneos, que han problematizado las características del género “documental” desde propuestas audiovisuales que los especialistas sitúan hoy como variantes -o perversiones- del documentalismo, y que se inscriben desde el documental auto-referencial, pasando por el falso documental hasta el filme-collage y de metraje encontrado o el cine-ensayo, como formas híbridas que relacionan esas difusas fronteras de la llamada "no ficción" y que intentan transgredir de tal forma, el carácter supuestamente “objetivo o neutro” de los acercamientos  documentales más ortodoxos. 

Otro elemento muy importante que relaciona todos estos filmes, es que son acercamientos ambiguamente  “biográficos”  que cuestionan -o incluso  parodian- la posibilidad de realizar un acercamiento a una vida de manera fidedigna, veraz, tomando en cuenta -además- la complejidad de las personalidades retratadas, junto a la estrecha vinculación que se produce en cada una de estas películas  entre el sujeto escogido para el acercamiento biográfico y el propio realizador del filme.

F for Fake (Orson Welles, 1973) 

Ya en la última etapa de su carrera cinematográfica  Orson Welles realizó con F de Fraude  una magnífica reflexión sobre el sentido mismo de la creación artística, al abordar los vínculos complejos  entre autoría, originalidad, apropiación y plagio en el ámbito de las artes. Welles tejió en este filme collage un complejo rompecabezas, donde la dualidad realidad-ficción se lleva a su extremo, a partir del acercamiento a dos famosos falsificadores: Elmyr d'Hory, pintor que alcanzó fama por ser el mayor falsificador de obras de arte del siglo XX, junto a su biógrafo Clifford Irving. El filme propone el retrato de estas dos personalidades, tan interesantes como enigmáticas, pero Welles se incluye también en una especie de autorretrato, como  artista-falsificador. La película-collage que finalmente montó Welles, mezcla fragmentos de material ajeno perteneciente al realizador Francois Reichenbach, con los filmados por él mismo y otras obras apropiadas,  dirigiendo con maestría el ensamblado de planos asfixiantes, que se suceden a una velocidad de vértigo. Quizás por eso,  F for Fake se reconoce actualmente como una de las mejores y más personales obras de este inclasificable realizador, quien manifestó que con este filme descubrió  una forma diferente de hacer cine,  aquel que quería seguir realizando a partir de entonces, aunque desgraciadamente murió pocos años después (1980), abandonado por la industria que una vez lo encumbró como enfant terrible y niño prodigo.
 Exit trougth the gift shop (Banksy, 2009)

Este lúdico documental, con influencias evidentes de F for Fake, y que aparentemente estaba dedicado al archi-famoso grafitero Banksy, más bien tiene como protagonista a Thierry Guetta, un francés radicado en la ciudad de Los Ángeles, que desde joven documenta obsesivamente su vida y todo lo que lo rodea,  y que en algún momento se propone filmar a esos artistas anónimos de la calle. Guetta persigue a varios grafiteros famosos, hasta que finalmente logra dar con Banksy, quien permanecerá de todas formas en el anonimato…Con un tono burlesco, este supuesto documental hace un acercamiento paródico a las condicionantes y mitos que rodean al llamado street art y sus actuales vínculos con el arte y el mercado, a partir de la recreación de un  personaje –Brainwash-  y una megaexposición para convertirlo en un artista exitoso, realizando a su vez un contrapunto equívoco entre estos tres personajes y la autoría del documental que estamos viendo.  

  Zelig (Woody Allen, 1983) 

La historia de Leonard Zelig  se desarrolla a finales de la década de 1920,  cuando un extraño hombre empieza a llamar la atención pública por sus  apariciones en diferentes lugares con distintos aspectos físicos, motivo por el cual le comienzan a llamar el “camaleón humano”. A partir de la historia  de este excéntrico personaje, Woody Allen  articula un supuesto “documental”,  con una presentación aparentemente “fidedigna” de los hechos que rodean a este camaleónico hombre, y que incluye  desde el testimonio de supuestos familiares y conocidos suyos, hasta análisis de prestigiosos literatos, historiadores o ensayistas norteamericanos –John Morton Blum, Bruno Bettelheim, Saul Bellow, Susan Sontag-  en una muy efectiva comedia en la que se entremezclan el humor característico de Allen, junto a su pasión por el jazz y algunas de sus principales obsesiones: el sexo, la psicología, la identidad, la muerte…

  Grizzly Man (Werner Herzog, 2005)    

En este excéntrico documental, el polémico director alemán Werner Herzog  explora la vida y muerte de  Timothy Treadwell,  raro personaje que vivió entre peligrosos osos pardos  durante 13 temporadas en un parque nacional de Alaska,  y que grabó sus experiencias en los últimos 5 años que estuvo allí. Herzog se apropia y edita las imágenes que Treadwell había grabado sobre si mismo,  para mostrar un complejo retrato de este  personaje,  a la vez que explora cuestiones más amplias sobre los vínculos entre el hombre y la naturaleza. Por eso  a Herzog lo que le interesa en este documental es realizar el retrato nada convencional de una persona que huye de una sociedad en la que no encaja,  y que trata de sublimar sus problemas a través de la protección de los osos pardos. Por otro lado, el realizador no tiene ningún problema en intervenir en la historia, e incluso compararse a Treadwell, pues él mismo ha sido un personaje sumamente polémico durante toda su carrera cinematográfica, y también cercano ambiguamente al ámbito de la naturaleza.  


21/02/2012

Alegría Relacional: construir utopías de proximidad

Alegría Relacional:
construir utopías de proximidad


Cuando supe por primera vez, a través de Memo Araujo, Ronald Morán y algunos artistas jóvenes de El Salvador, que una propuesta de múltiples intervenciones en una comunidad alejada de San Salvador retomaría  desde su nombre mismo –Alegría Relacional- el concepto de “estética relacional”,  tuve una mezcla de curiosidad y a la vez inquietud. Curiosidad, porque me resultaba llamativo que a El Salvador llegaran  los “ecos globalizadores” de términos que suelen ponerse de moda en el ámbito del arte y la cultura visual contemporánea, y de inquietud, porque siendo ese un concepto sumamente polémico, centro de múltiples controversias, el riesgo de una utilización sin tomar en cuenta esas conflictivas connotaciones, llevaba consigo una carga de riesgo implícito.

Sin embargo, lo primero que me llamó la atención -favorablemente- de este proyecto, fue que la conformación de estas propuestas “relacionales”  no se hizo de una forma precipitada o antojadiza, forzadas por  alguna “ocurrencia” de momento, pues tanto el lugar escogido  como las diferentes intervenciones que se propusieron, fueron resultado de un proceso de maduración de inquietudes y demandas tanto vivenciales como profesionales,  vinculadas estrechamente a esa particular comunidad salvadoreña donde se interactuó, llamada precisamente "Alegría" . 

A partir del entusiasmo contagioso de Memo Araujo, de su trabajo cultural y sus experiencias en la comunidad de Alegría, junto a su compañera Paola Lorenzana,  y con la permanente gestión y asesoría de artistas de más amplia experiencia como Ronald Morán, Walterio Iraheta o Dalia Chévez, un grupo de artistas jóvenes de formaciones diversas, realizaron visitas a la comunidad, se involucraron con algunas de sus características y necesidades, y a partir de estas enriquecedoras experiencias generaron un diálogo colectivo entre ellos y con el sitio, para gestar las diferentes propuestas que se realizaron allí, en un proceso de alrededor de un año. 

visita y talleres previos a las intervenciones en Alegría 
seminario-taller sobre arte y estética relacional

Posterior a esas intervenciones en la comunidad, los jóvenes artistas participantes en este proyecto le dieron continuidad al propósito y contenidos de sus intervenciones, a través de un proceso de auto-reflexión crítico sobre ellas (en este momento fue cuando intervine como analista y pude apoyarlos parcialmente en la reflexión teórico-contextual), para llegar finalmente a las versiones expuestas en el espacio expositivo de la Casa Tomada del CCE.  

Si las versiones más comunes de la “estética relacional” que se realizan sobre todo en diferentes contextos mainstream, se han asociado mayormente a intervenciones o intercambios humanos dentro de espacios relativamente confinados como museos o galerías, la propuesta de Alegría Relacional fue en un sentido contrario, pues interactuó con la comunidad a la que se propuso focalizar, para luego exponer no tanto los “resultados acabados” de ese proceso,  sino versiones de esas intervenciones en un espacio expositivo, intentado que las propuestas no solo resulten meras “documentaciones” sino re-creaciones de esas intervenciones, a partir de la interacción con el espectador que asiste a ver esos proyectos realizados. 


Un aspecto que ha resultado polémico dentro de las llamadas “estéticas relacionales” (tal y como la ha definido Nicolás Bourriaud en su reconocido aunque muy controvertido libro), es que la idea de una “utopía de proximidad”, de un “estar juntos”,  o de “crear situaciones” para compartir en estos espacios museísticos o galerísticos, desactiva el potencial de transformación social, política e incluso mental del espectador, pues esas propuestas  de interacción estética y humana en espacios controlados y confinados, con un público cautivo que cumple ciertas “reglas del juego” artístico, según esos especialistas anula su eventual capacidad crítica, subversiva y cuestionadora.   
Sin embargo, teniendo la propuesta de Alegría  Relacional un recorrido diferente -es decir: de la comunidad al espacio expositivo- este último momento se establecería como un punto de “llegada”,  parcial y no definitivo, e incluso secundario con respecto a todo el trabajo de interacción e intervenciones comunitarias realizado anteriormente. Por otro lado,  en el contexto salvadoreño, marcado desde hace años por la violencia pasada y presente, la marginación o las desigualdades y exclusiones sociales, esa “utopía de  proximidad”, ese “estar juntos” que proponen las estéticas  relacionales, y que en otros contextos suelen resultar ciertamente demasiado higienizadas  o políticamente correctas,  en El Salvador creo que poseen una significación especial  como formas –utópicas, si- de intercambio y convivencia social, cultural y humana, al menos dentro de determinados límites y circunstancias posibles.   

En ese sentido, creo que Alegría Relacional comparte parcialmente esos preceptos que expone Nicolas Bourriaud,  cuando afirma que el “arte relacional” debe ser concebido como un “intersticio social y estético”, un "estado de encuentro" que se coloque “entre sujetos” y que se expanda a  la esfera de las “interacciones humanas y su contexto social”. Por otra parte, Bourriaud también afirma, a propósito de ese vínculo tensional entre lo utópico, lo subjetivo y las posibilidades concretas dentro del ámbito artístico que:  El arte ya no busca construir utopías, sino construir espacios concretos…La utopía se vive hoy en la subjetividad de lo cotidiano, en el tiempo real de los experimentos concretos…Las obras ya no tienen como meta proponer realidades imaginarias o utópicas, sino constituir modos de existencia o modelos de acción dentro de lo real existente…producen espacios-tiempos relacionales, experiencias interhumanas que tratan de liberarse de las obligaciones de la comunicación de masas, generando esquemas sociales alternativos, modelos de construcciones intersubjetivas”.

Bourriaud también expone tres preceptos fundamentales a través de los cuales cada artista conforma muchas de sus producciones relacionales, aunque siempre de una manera flexible, contextualizada y diferente; estos tres preceptos serían:  el  “estético” (cómo traducirlo materialmente), el “histórico” (cómo inscribirse en un juego de referencias artísticas),  y  el “social” (cómo proponer una posición coherente en relación al estado actual de la producción y de las relaciones sociales). 

"Proyecciones" - Rebeca Tovar
"Homenaje". - Danny Ruiz
"Cumpleaños" - Danny Zavaleta
"Alegría tiene nombre de mujer" - Abigail Reyes
"Vivarĭum Focāri" - Dalia Chévez y Marvín  Enrique Martínez
"Cantar de sirenas" -  Issa Estrada
Siento que las diferentes intervenciones e interacciones que se hicieron en Alegría Relacional giran, directa o indirectamente, en torno a algunos de ese preceptos múltiples –estético, histórico, social- que plantea Bourriaud: desde las implicaciones comunicativas y de visibilización de género en la propuesta Alegría tiene nombre de mujer (Abigail Reyes), a las más productivas y comerciales de Vivarĭum Focāri (Dalia Chévez y Marvín  Enrique Martínez); de las connotaciones estéticas y a la vez  comunales en las intervenciones Unto (Víctor Rodríguez),  a la más lúdica de Flotador (Boris Ciudad Real); de las implicaciones sociales y también de juego en las propuestas de Uniendo Alegría (Erick Aguilera),  Homenaje (Danny Ruiz) o Despestar (Danny Zavaleta), hasta las más interactivas con el transeúnte de Cantar de sirenas (Issa Estrada) y Proyecciones (Rebeca Tovar); o aquellas más vinculadas al ámbito deportivo o competitivo, como Sapito (Emilia Díaz) y  Mascón  (Karen Estrada, Andrea Huezo y Fátima Chávez), ésta última una efectiva subversión de las reglas del juego de fútbol,  a partir de la introducción de una tercera portería y equipo (vea aquí video del juego), que de algún modo funciona como una metáfora de la subversión -desde dentro-  de las “reglas del juego”  que se producen en el ámbito del deporte, pero también en la estética y el arte relacional.

Una ambigua subversión que, más que apostar por rupturas falsamente radicales o mediáticamente escandalosas, prefiere el trabajo menos llamativo e  impactante, pero de resultados más tangibles y necesarios en la comunidad en la que se inserta y con la que se propone interactúar.

"Flotador" - Boris Ciudad Real
"Unto" - Victor Rodríguez
"Sapitos" - Emilia Díaz
"Mascón" - Karen Estrada - Andrea Huezo - Fátima Chávez




ALEGRIA RELACIONAL - enlace a blog

Etapa I - 09 y 10 Abril 2011
Taller de Arte Relacional con Ronald Morán en Alegría

Etapa II – 18 y 19 Junio 2011
Montaje de Acciones en Alegría

Etapa III - 22 al 24 Agosto 2011
Taller de Arte Relacional con Ernesto Calvo en el MUTE de Santa Tecla

Etapa IV – 21Feb. – 28 Feb. – 06 Mar. – 13 Mar. 2012
Exposición Final de Proyectos y Resultados  en La Casa Tomada/CCESV / San Salvador.
  

presentación de Guillermo Araujo y Paola Lorenzana
(co-organizadores del evento) 

Relacionarse con el entorno para crear,  es una práctica para algunos/as necesarias, para otros natural, para muchos la oportunidad para provocar o alterar... Alegría Relacional fue una propuesta intensa y concreta de Ronald Morán, una necesidad permanente y una constante de La Casa Alegre, un aporte hermoso del CCESV, un compartir profundo de Ernesto Calvo y un disfrute de sus participantes. Ese disfrute y esa RELACIÓN con Alegría, es lo que vemos en esta exposición del 21 de febrero de 2012. 

El taller brindó luces únicas sobre el tema Relacional en el Arte, enriqueció nuestra forma de ver la comunidad y les brindó oportunidades a los/as artistas de entrar al mundo de Alegría y salir de ese mundo afectados por sus flores, su laguna, sus piedritas, sus mujeres, sus tamales, sus mascones, su paisaje reflejado, sus sirenas, sus músicos, su paraíso y en estas obras intentan devolvernos esos instantes.

 
https://mail.google.com/mail/images/cleardot.gif

texto de Ronald Morán 
(gestor y co-organizador del proyecto)

Alegría Relacional es un proyecto piloto que surgió luego de buscar en algunos lugares de El Salvador condiciones básicas que favorecieran un ambiente social seguro y rico en calor humano. La ciudad de Alegría, Usulután, fue el lugar indicado para provocar un laboratorio experimental de arte contemporáneo, sin ansias de autoría y donde se pudiera crear una especie de “utopía de proximidad” (Nicolas Bourriaud).

El interés particular se centró en propiciar un encuentro entre el artista y la obra de arte hecha por y con el público. La "estética relacional" es una manifestación artística que conjuga esos factores determinantes, generando de forma directa la exploración de espacios-obra, instancias-obra y momentos-obra; así se rompe el esquema tradicional de hacer arte de manera intimista y convertir la experiencia artística en una creación colectiva.

Con las premisas lanzadas desde un inicio del proyecto, la ciudad de Alegría contaba con las condiciones apropiadas para hacer de ella una plataforma de lanzamiento de iniciativas  vistas bajo la óptica foránea pero fresca de artistas jóvenes, que asumieron el reto de adentrarse sutilmente en esa realidad particular, argumentando sus ideas, propiciando acciones colectivas, robándole a la cotidianidad segmentos propios del lugar para convertirlos en piezas de arte. 

La reflexión al respecto puede ser muy extensa, mas aún cuando se advierten cambios por venir en la vida de un pueblo, cambios que han sido generados por el arte en la conciencia de sus habitantes. Algunas de las piezas producidas en este laboratorio han sido adoptadas por iniciativa ciudadanas  estimulando las tradiciones locales para enriquecer su propia cultura. 

Es muy gratificante saber que de algún modo, lo que se ha tomado de la cotidianidad se está devolviendo a su mismo lugar,  solo que transformado en nuevas experiencias.


. enlaces de interés vinculados a estéticas relacionales: 




Salon Kritik - Miguel Angel Hernández Navarro:  

08/01/2012

Cildo Meireles: hacia una práctica experimental de la libertad

        CILDO MEIRELES
"hacia una práctica experimental de la libertad"

conversación-entrevista con el artista Cildo Meireles
a propósito del Premio Velázquez y su exposición antológica en el MACBA 
publicado en la revista Exit Express (n.42, 2009)
 Meireles en los 70´
Espejo ciego
 
Luego de más de 40 años de lidiar, no precisamente con el “arte”, sino con las infinitas interrelaciones entre visualidad y otras formas o experiencias sensoriales y vitales,  Cildo Meireles ha obtenido en los últimos dos años un reconocimiento quizás sin precedentes para un artista brasileño –o incluso latinoamericano- al hacerse acreedor del Premio Velázquez 2008, junto a la itinerancia de una amplia retrospectiva de algunas de sus propuestas más potentes y sugestivas, en una exposición antológica que itineró por la Tate Modern de Londres, el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona y el Museo Universitario de Arte Contemporáneo de México.  
     
Las incursiones de Cildo Meireles en una visualidad que se expande y contamina con otros sentidos,  ha recorrido una innumerable variedad de caminos, que se bifurcan y también confluyen: de sus iniciales dibujos, donde  mezcla desde la espontaneidad del gesto y la idea, a sus tramas cartográficas que se expanden a diferentes variantes de tridimensionalidad y reflexión contextual: Espacios virtuales (1967-69), Ocupaciones (1968-69), Mutaciones geográficas (1969) o Mallas de libertad, (1976). Esto se expresa, además,  desde sus minúsculos objetos, desbordados sin embargo de sentidos y referencias –como Cruz del Sur (1969-70), Condensados (1970) o La diferencia entre el círculo y  la esfera (1976)- hasta sus inquietantes y envolventes instalaciones de gran formato: Desvío al rojo (1967-84), Eureka/Blinhotland (1970-75), Misiones. Cómo construir catedrales (1987),  A través (1983-89), Volátil (1980-1994), Fontes (1992-2008). 

Fontes

Esa complejidad también se evidencia  en sus directos posicionamientos políticos y objetuales respecto a las contradicciones del valor –como en Inserción en espacios ideológicos (1971), Sal sin carne (1975),  Cero Cruceros, Cero Dólar (1974-84)- hasta las metafóricas reflexiones en torno al caos globalizador (Babel, 2001); del  rejuego y el cuestionamiento en torno al objeto, el sistema artístico y el espectador mismo como en El sermón de la montaña. Fiat Lux (1973-79), a la reflexión más íntima sobre el carácter voluble y difuminado de la percepción o la “identidad” personal, como sucede en Para ser curvada con los ojos (1970-75), Obscura luz (1982) o Espejo ciego (1970). 

Algunos de estos inabarcables caminos, son los que se intentan visibilizar en la exposición “retrospectiva” de Cildo Meireles en el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (MACBA). Tal vez para atisbar solo algunos de los posibles sentidos  de esta compleja trama,  realicé este encuentro-entrevista con Cildo Meireles, con la intención de acceder al menos a una pequeña parte de los ricos matices, contrastes y paradojas que lo recorren…

Inserción en circuitos ideológicos: cero crucero, cero dólar 

. Cildo, quisiera empezar  preguntándote  algo me imagino ya le habrán hecho hasta el cansancio en los últimos meses, pero que igual le reitero,  por su importancia misma: qué significa la obtención del Premio Velázquez, tomando en cuenta lo que implica en términos de legitimación simbólica, pero también de visibilidad mediática dentro del contexto del arte contemporáneo latinoamericano, iberoamericano e internacional.  

El premio me tomó por sorpresa. Estaba con Federico Morais -un gran crítico y curador brasileño- en mi taller preparando una exposición de dibujo. Me llamó José Jiménez, que fue el comisario de Al final del eclipse, una importante  exposición de arte latinoamericano que se realizó en los noventa en España. Me quedé sorprendido, y feliz. Entre tantos artistas excelentes que existen en  Iberoamérica, que me lo hayan otorgado a mí es un gran honor y un enorme estímulo, sobre todo porque el arte español es un referente muy trascendente para mí. El primer libro de arte que yo tuve fueron los grabados de Goya, que me lo regaló mi padre; ese libro fue una clase magistral, yo lo copiaba, lo estudiaba…y luego vino El Greco, Velázquez,  los artistas españoles de las vanguardias…

. Considera que este premio está vinculado solamente a una trayectoria personal, o es un reconocimiento también a un devenir del  arte contemporáneo brasileño, e incluso latinoamericano, que comienza a ser estudiado y legitimado en diversos circuitos internacionales? 

Creo que tiene ese carácter también, sin duda. El problema de Brasil es que tuvimos que  inventar una historia, un suelo a partir del cual trabajar. Era una tradición relativamente pobre, comparándola con la literatura. En los 50´-60´ se empieza fundar una historia más sólida, a partir de las propuestas del concretismo y del neoconcretismo, y creo que este premio es un reconocimiento a ese devenir.   

. Sobre el catálogo me llamó la atención que aparte de las sugerentes referencias suyas a casi todas sus obras, su devenir y contextualización, hay una buena cantidad de excelentes textos de reconocidos comisarios y  ensayistas sobre diversos aspectos generales de su trayectoria, o haciendo incisivas lecturas de algunas piezas específicas y en sus posibles vínculos.  

Si, esa fue una muy buena idea de Guy Brett, como responsable del proyecto, pues de cierta manera puso a reverberar opiniones y lecturas disímiles sobre los trabajos;  en vez de un curador con un único texto que cubriera todo, sugirió a diferentes críticos y ensayistas acercarse desde diferentes puntos de vista a mis piezas y sus posibles sentidos. 


. Volviendo a los años 60´- 70´, donde usted se desenvuelve inicialmente. Quisiera conocer acerca de sus posibles vínculos con el neo-concretismo y otras tendencias en el Brasil de la época, sobre todo en cuanto a la interacción de diversos lenguajes artísticos. 

A mi no me gusta mucho el tema de las “generaciones”. A finales de los años 60´ lo que llegaba a Brasil,  y que se volvió de cierta forma dominante en los museos y galerías, fue el pop art americano e inglés. Pero creo que era un sitio un poco equivocado ese Brasil de aquella para el pop art, porque no existía una sociedad tan relacionada con esos referentes.  Como anécdota, en la Bienal de Sao Paulo  vi a unas señoras frente a un cuadro de Oldenburg, y decían, “maravilloso, extraordinario”; era para ellas como un objeto de deseo decorativo. Para mí eso fue muy ilustrativo de la necesidad de una contextualización del arte.  Por el contrario, las propuestas Rauschenberg,  por su carácter híbrido y algo más cercano a nuestra sensibilidad,  sí fue una influencia mayor. En todo caso,  la escena doméstica de los años 60´ en Brasil era la del neoconcretismo, pero siempre había una discusión sobre el objeto de arte “total”; es decir, trabajar con diferentes sentidos mas allá de la percepción visual, expandirse hacia lo sensorial en distintas formas.  Por eso los artistas más jóvenes de los 60´,  éramos como especie de disidentes del neoconcretismo, pero igual teníamos muchos puntos de confluencia con ellos. Pero tampoco nos gustaba la idea de grupo o de movimiento, lo que había era mucha preocupación por dejar que el arte se relacionara con el espectador y que éste lo complementara, no permitir que el arte fuera esclavo de la mano del artista.

en los 70´, con Arthur Barrios y Federico Morais 
.Y en ese contexto de los años 60´-70´, tuvo alguna relación de cercanía con propuestas audiovisuales experimentales del Cinema Novo, y específicamente con su cabeza más visible, Glauber Rocha, pensando que este desbordado cineasta, crítico y ensayista también apostaba por esas ideas vinculadas a la “obra de arte total”. 

No tuve una relación muy directa con el cine y el videoarte. Pero en algún momento yo quise estudiar cine, específicamente animación, y de hecho hice una película de 6 minutos que se perdió. Pero estaba en el aire la idea de “arte total”, y aunque no teníamos dinero para hacer cosas costosas, la intención era realizar propuestas que fueran más allá de lo bidimensional, de las técnicas tradicionales, para integrar diferentes lenguajes y materiales.  La vinculación con el Cinema Novo fue indirecta, a Glauber lo vi dos veces; una vez porque hizo una crítica muy buena de un documental de 1979 donde yo participaba,  Glauber calificaba ese documental como una especie de modelo de libertad creativa.  La otra ocasión fue a través de un amigo, Ricardo Moreira, que fue productor de “Cavalcanti”. También hice algunas escenografías teatrales y cinematográficas, un poco para experimentar, pero no fue algo que continué.      

. Varios ensayistas lo han vinculado -junto a otros artistas latinoamericanos- con tendencias ligadas al conceptualismo de esos años 60´-70´,  enfatizando sobre todo sus posicionamientos políticos e ideológicos en torno a las dictaduras de América Latina en aquella época. Sin embargo, otros investigadores reivindican la existencia de “conceptualismos paralelos” en diferentes contextos regionales, con sus propias dinámicas y particularidades. Cómo se posiciona o reconoce dentro de esas diferentes versiones o vertientes de “conceptualismos”, teniendo en cuenta sus posibles confluencias, desbordamientos, tensiones…?

Si, creo que en este caso la palabra es tensión. Una parte de mi trabajo está sin dudas relacionada con el arte conceptual; pero por otro lado, algo que rechazo del conceptualismo es su excesiva retórica. En los 70´, para visitar una exposición de arte conceptual era necesario dedicar la mayoría del tiempo a leer. Pienso que eso significaba el abandono de una de las prerrogativas más importantes que el arte ha tenido siempre, que es el de la seducción, la idea de secuestrar al espectador, al que interactúa con la propuesta, por un segundo aunque sea, la cuestión fundamental era la necesidad de crear espacios de convivencia íntima y personal con el espectador. 
 
Después que yo hice las Inserciones en circuitos ideológicos, pensar en los términos que proponía el arte conceptual,  era de alguna manera retroceder. Por otro lado, hay una anécdota de un amigo mío que he hecho en otras ocasiones. Cuando estuvo preso, que me dijo algo que me puso a pensar sobre el arte conceptual. El percibía en la celda algo de mínima materialidad, como el polvo, y  me dijo que pensaba, qué haría Cildo con esto. Por eso una de las cuestiones que más reivindico del arte conceptual es la libertad que daba en cuanto a los materiales, a los procedimientos y sus posibles funciones, más allá del aparente intelectualismo o elitismo de algunos artistas,  porque como me demostró mi amigo, el arte conceptual o la intención de una propuesta artística,  podía ocurrir incluso hasta en el interior de una celda. 

Desvío al rojo
. Con respecto a otro movimiento dominante durante los años 60´-70´, el minimalismo, usted expresó alguna  vez que una de sus piezas más emblemáticas, Cruz del sur,  se trataba de un “humilminimalismo  barroco”, y también nombró a Desvío al rojo como un “constructivismo barroco”.  

Ese término de “humilminimalismo barroco” lo dije a propósito de mi participación en Pervirtiendo el minimalismo, la exposición de Gerardo Mosquera en el Reina Sofía hace unos años. La idea del minimalismo de una economía máxima de materiales, yo la ligaba a la necesidad de una economía máxima en los significados. Por eso hablaba de “minimalismo barroco”, por la intención de que mis piezas, sean estas diminutas o inmensas,  estén cargadas de símbolos, significados o posibles sentidos; es decir, lo que son aparentemente las cosas, no es lo son, que es básico para entender no solo la relación barroca con el minimalismo, sino para comprender los vínculos entre materia y volumen, la intersección entre apariencia y representación. Cruz del sur es “minimininalismo”,  sobre todo por la relación inversa entre mínimo contenido físico y máxima condensación de significados de distintos tipos: antropológicos, históricos, políticos,  muchos más allá de lo estético.  

. Lynn Zelevansky,  en su texto “Creación de mundos”, dentro del catálogo que se editó a propósito de la muestra, escribe que sus obras son muchas veces una rara conjunción entre raciocinio y belleza seductora, donde se intersectan percepción, palabra, espacio y objetos. En ese amplio espectro de interrelaciones, considera que existen interrogantes recurrentes u obsesivas a lo largo de su trayectoria artística?

Si, creo que hay algunos temas recurrentes, como el espacio, el tiempo, las escalas, el dinero, en su carácter simbólico y físico, el uso del miedo como material, como en A través o Volátil. A mi gusta que las piezas vivan a partir de que las realizo, que empiecen a tener su propia vida, como la metáfora del “hijo”. En algunas de mis propuestas, como por ejemplo en las piezas grandes, están concebidas muchas veces para una sola persona, para que las recorra e interactúe con ellas, por el tiempo que quiera. Las piezas pequeñas, sin embargo, están casi siempre concebidas para muchas personas, sobre todos aquellas propuestas que han tenido una circulación más en espacios sociales. 
Cruz del Sur

Condensados
. Y tiene anécdotas de algunas reacciones ante esas propuestas… 

Hay reacciones que me han llamado mucho la atención y que me parecen hasta jocosas. En una ocasión en San Francisco, en la instalación Volátil, una persona se sacó sus ropas, se quedó desnudo y empezó a rodar, y no quería salir del polvo! También, de un niño que por un descuido de su mamá, quería comerse el dado de “Cruz de Sur”; son reacciones muy físicas que me llaman mucho la atención.

Vólatil
Babel
Eureka/Blinhotland 
. Usted ha afirmado que le interesa la relación paradójica  tesis-antítesis en los objetos que  utiliza, construye o pone a interactuar, reconociendo que siempre trata de encontrar una  “síntesis” entre ellos y sus posibles significados. Pudiera comentar algunos de los posibles sentidos de esa hipotética “síntesis”.  

Cuando he afirmado eso, más que desde una perspectiva hegeliana, prefiero concebirlo como un haiku, que la densidad se convierta en un componente imprescindible del arte, viéndolo cercano incluso a la fórmula de la física  -densidad es igual a la masa entre el volumen)- como modo de poner a interactuar diferentes formas de experiencia sensorial, en una relación de sentidos que se complementen. Es también llegar a cuestiones lógicas, a partir de estímulos o cuestiones físicas no necesariamente lógicas, más bien sensoriales y hasta sensuales. 

. En múltiples ocasiones usted ha hecho alusión a Duchamp, como un referente fundamental dentro de su trayectoria, ya que ha estado presente de manera directa o indirecta en múltiples piezas suyas. Podría comentar en algunos casos, cómo ha sido esa relación?

Con respecto a Duchamp lo he retomado, pero desde una perspectiva inversa a como él ponía en circulación sus ready mades. Duchamp  concibe el ready made tomando un objeto industrial y convirtiéndolo en único, y por eso de cierta manera lo sacraliza nuevamente. En Inserciones en circuitos ideológicos más bien intento una relectura o subversión de ese gesto, a partir de la idea de poner al objeto -en este caso billetes o botellas de Coca Cola intervenidas-  en circulación social,  proponiendo la relación  del individuo con lo político y económico con un sentido crítico, reflexionado así sobre los contradictorios vínculos entre información, circulación y control. 

Para ser curvada por los ojos
. Con respecto a esta reflexión anterior, en algunas de sus propuestas, sobre todo de los años 70´, como Inserción en circuitos ideológicos, Cero Crucero, Cero Dólar, se produce una constante tensión entre contenidos políticos y aspectos formales. Tomando en consideración  que las  piezas de estos proyectos que se exponen actualmente en el MABCA, son “residuos o vestigios de un acontecimiento”, como usted mismo afirmó alguna vez: qué consideraciones tiene sobre las complejas relaciones entre valor de uso-valor de cambio-valor simbólico en este caso (“el enigma del valor”, según su propia expresión) y cómo se potencian en este espacio museístico, donde hoy estas piezas se exhiben de alguna manera “sacralizadas”, en urnas y pedestales. 

Esa cuestión tan problemática la planteó en un artículo Mónica Amor, y le explicaba que Inserciones…nunca fue una edición, ni un tiraje para museo o galería, sino que es un registro.  Mixtura o muerte, era una especie de lema en ese momento de los 70´, porque la cuestión ética estaba muy presente.  La importancia como tal no es la del objeto físico, no son las botellas, los billetes, sino la acción, sus intenciones y qué sentido cumplió. Están allí como “ejemplos”, no como piezas sacras. 


Inserción en circuitos ideológicos: Coca Cola
. Volviendo al Premio Velázquez, usted afirmó al recibirlo que el “arte”  lo concebía como una especie de “inutilidad indispensable, que mana de quienes están cerca de la locura y tienen la fuerza y el coraje de transformar el entorno”. No le parece esta afirmación un tanto utópica o romántica, con paradojas de difícil resolución en el mundo y el arte actual? 

Creo que no se podría defender esto que se llama “arte”  sino se concibe que siendo aparentemente “inútil”, es algo sin lo que muchos no podríamos vivir; y esto tiene que ver con la historia personal de cada cual, como he contado  sobre mi infancia y la manera de pensar en la transformación de impresiones, vivencias y objetos, dotándolos de significados o sentidos, no solo visuales o perceptuales sino también multisensoriales. Sobre esto me gusta citar una frase de Carl Andre,  en analogía con el arte, que dice que el hombre sube una montaña porque es alta, y porque es un reto, más allá de los discursos filosóficos, estéticos o políticos que están relacionados con el arte. Lo que me interesan son los continuos desplazamientos, las interrelaciones del arte con los modos de concebir o entender el mundo, que muchas veces fueron separados. 

. Cildo, quisiera finalizar esta entrevista con una alusión a una propuesta suya también de los 70´, El sermón de la montaña. Fiat lux, que considero particularmente significativa, pues provocaba una interacción directa y potencialmente peligrosa con el espectador, exponiendo de alguna manera los límites mismos de los objetos, los espacios y las prácticas artísticas, así como un tensional vínculo con sus posibles receptores. Guy Brett la nombró como una alegoría sobre la encrucijada de la obra de arte, sobre sus efectos, su eficacia y su potencia. Esta instalación-performance la relaciono a su vez con una afirmación suya, en la que ha dicho que no ha trabajado solo con la “metáfora de la pólvora”, sino con la “pólvora misma”… 

Esa idea de la metáfora y de la pólvora aparece en varios trabajos que he hecho, como en Tiradentes, donde el tema se transforma en materia prima, se relaciona con la vida y vuelve a ser metáfora.  No se habla de la muerte metafóricamente, pero puedes utilizarlo como materia prima. Fiat Lux se relaciona también con Desvío al rojo, porque desatan un desafío a las fuerzas lógicas y al sentido de horizonte perfecto. En Fiat Lux la propuesta es jugar entre lo permitido y lo prohibido, entre la ley y la transgresión, y la relación con el contexto donde se desenvuelve. Puedes ir a un bar y comprar una caja de cerillas, o dos, pero si compras miles de cajas es sospechoso, y más si las juntas. Fiat Lux se insertaba en un sistema legal, el del arte, y crea un peligro, jugando también con el sentido de poder tocar y manipular por parte del público, pero que esto pueda tener potencial o realmente consecuencias imprevisibles. Con ello me interesaba también retomar una frase del gran crítico de arte brasileño Mario Pedrosa, que defendía la idea de “la práctica experimental de la libertad”, como experiencia no sólo artística sino vital.   

El sermón de la montaña. Fiat Lux
Mallas de libertad

“Desvío hacia lo innombrable”